Contra todo pronóstico ¡NO LLOVIÓ! y pudimos subir el Pico Cervero sin problemas. Ahí queda el angosto y solitario valle de Quilamas por un lado y la extensa planicie charra por el norte.
Acudieron unas 30 personas para celebrar el evento, y es que tres meses no se cumplen más que una vez en la vida.
Finalmente comimos; todo el mundo trajo alguna cosita para aportar: quesito, embutido unas sopitas de ajo riquísimas... Porque la paella la hicimos con pimientos traicioneros, ¡cómo picaba la condenada! Todo el mundo la probó aunque bien acompañada de miga de pan y bebiendo agua como cosacos...
En fin, la próxima subida la haremos con ¡¡¡BOCADILLOS, hala!!! que tuvimos paella picante para comer tres días seguidos...
Isel se hizo notar y rompió a llorar a la hora de la comida así que al refugio a cambiar el pañal y surtirle de silencio y arrullos al compás del repiqueteo del fuego. Por cierto, un fuego alimentado con brío por la abuela Carolina ante el temor de que Isel se resfriara.
Terminamos la tarde en Monleón en casita de Blanqui y Josean que nos agasajaron con un riquííísimo chocolate, difícil de olvidar.
Muchísimas gracias por venir, sobre todo a Alicia, que fue la única representación maña de toda la cuadrilla.
Besiiiitos pa tutti le monde!!!