martes, 27 de julio de 2010

Esta noche cenamos placenta!!!

Quizá os resulte increíble, pero ayer cenamos placenta, en concreto cenamos mi placenta y, por cierto, en muy buena compañía.

El sabor de la placenta recuerda al hígado, pero es mucho más rica. Y de esta guisa nos la guisamos:

Hace falta una placenta, un par de buenos tomates, mucho perejil y aceite de oliva. Primero extraje los nódulos escurriendo la sangre. Tras rehogarlos, operación en la que pasaron de un vivo rojo al color marrón propio del filete convencional, incorporé el tomate troceado fino y el perejil picadito. Lo servimos caliente acompañado de un excelente elixir, champán de saúco, que por su aspecto, a cierto comensal le dio por llamarlo líquido amniótico.

Y para postre probamos la mágica leche de Rosa que había extraído días antes con el sacaleches.

"¡Qué rica estás, Rosa!" o "¿te gustas?" (al tiempo que le ofrecían el guiso) fueron de las frases más célebres de la noche.

Si alguna vez tenéis la oportunidad de que os inviten a placenta, no dudéis en decir que ¡Siii! porque además de ser muy nutritiva está muy rica.

Os dejo unas fotos que demuestran la veracidad de mis palabras.




1 comentario:

  1. Acompañada de líquido amniótico (champán de saúco) y de auténtica leche Rosamari, de gruñidos de Isel que nos observaba desde el sofá y de las chispas de Diego y comensalas estupendas.

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